Incertidumbre personal de hoteles

Posted in Uncategorized by Pius on July 17, 2007.

 ‘Expectativas de un viaje’ podría ser otro título para el presente texto. Pero resolví por el que tenemos debido a que ilustra mejor la relación entre mi experiencia y la temática del blog. Como ya pueden deducir, me permitiré contar asuntos personales y familiares, por lo que la objetividad será una amiga lejana hoy. En su reemplazo, la subjetividad se ha sentado conmigo. Y quiere hablar desde lo más profundo de su alma. ¿Que empiece? Pues que empiece. ¡Ah! Me olvidaba la perogrullada de siempre (obviedad, dato evidente): lo que relato se justifica en la referencia que hago con los hoteles. Empecemos.En pocos días, quienes viven conmigo se enrumbarán en una travesía. Claro, conmigo también. Mi familia y yo viajaremos al norte de Perú, más exactamente a Chiclayo. Esto se ubica en el departamento de Lambayeque. Ahora, en nuestras cabezas (básicamente jóvenes), vuela la imaginación de vernos en el hotel o caminando por las airosas playas del Pacífico. A este respecto: la franja litoral peruana es el atractivo que más se explota en esta parte de Sudamérica. Excepto por el Señor de Sipán. ¿Qué es eso? Pues no se pongan. Es uno de los mayores descubrimientos arqueológicos del mundo. Removió todos los hallazgos anteriores por su majestuosidad, belleza y magnitud. ¿Más? Salta al siguiente párrafo.Gracias. El Señor de Sipán es la tumba de un gobernante de la Cultura Mochica, asentada al norte del país inca (principalmente en La Libertad). Atrae por la parafernalia de sus ambientes (oro, oro y más oro; Perros sin Pelo de Perú; sirvientes enterrados con él; joyas). En estos momentos, toda esta oferta cultural se sintetiza en un museo de sitio nuevo y dirigido, con o sin cargo, por el arqueólogo Walter Alva, el gran descubridor. Pero no dejemos que mis pensamientos discurran como agua caudalosa, no planteo utilizar la técnica del Monólogo Interior, inventada por el novelista James Joyce. Planteo conducir sus pensamientos sobre los nuestros, los de mi familia. ¿Y sobre qué? Sobre los hoteles. Les cuento.Mi hermana ya reservó tres habitaciones en una posada de clase media. También están comprados los boletos del viaje. Todo lo tenemos ya. Menos la certeza. De saber el olor de los pasillos. Qué alma tendrá la recepcionista quien nos atienda. Cuando los negocios se hacen ‘a priori’, es pobre la evidencia que tenemos para imaginarnos de determinada forma. Pero estoy siendo demasiado filosófico. En cristiano: los hoteles producen en nosotros (mi familia. Tal vez en Ustedes también) una incertidumbre, a veces angustiante, sobre el aspecto que tendrán cuando los visitemos. Cuando lleguemos a él. Parece una locura, pero si nos ponemos a escribir todas las locuras que pensamos y no decimos, saldrá un texto como el que están leyendo.Solamente me queda agradecerle por la bondad de haberme leído. Y el tiempo de haber repensado mis ideas. Hoteles, viajes y turismo tienen una connotación particular para cada familia e individuo. De vez en cuando, permítase un tiempo para pensar qué de único tienen quienes viven con Usted. Cuál su visión sobre los viajes. ¿Coinciden en sus gustos? ¿Tienen alguna percepción grupal sobre los lugares que visitan? A pensar. 

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