Uno de los hoteles más inusuales que existen en la actualidad se encuentra en Estocolmo, Suecia. La palabra hotel suele hacer pensar a las personas en una gran variedad de habitaciones y comodidades, sin embargo este hotel solo consta de una habitación, tan pequeña como la recepción de un hotel de tres estrellas, pero con el costo de uno de cuatro. El Wooodpecker Hotel está localizado en un parque público, más específicamente en la cima de un árbol de trece metros, lo que lo convierte en uno de los hoteles más raros del mundo.
Para llegar a la habitación, se tiene que subir a una escalera de madera tan alta que da vértigo de solo mirarla, y ni qué decir de escalarla. Una vez arriba, el huésped se encuentra con una acogedora habitación que dispone de una cama, pequeños libros y hasta un baño. La terraza ofrece una vista espectacular de la ciudad. Y si se pensaba que estando a trece metros de altura se podía escapar del ruido de la ciudad, se equivocan. Arriba aún llega cierto bullicio, pero afortunadamente, este es opacado por el hermoso canto de las aves.
En realidad no se trata de un hotel extraordinario. Lo único diferente es su caprichosa estructura que pareciera que en cualquier momento se va a caer. Allí no hay internet inalámbrico, calefacción, televisión vía satélite ni nada de esos lujos. Sin embargo una noche en el Woodpecker puede llegar a costar hasta 350 dólares.
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