La oferta de hoteles crece con cada día que pasa. Debido a que la competencia es cada vez mayor, las empresas hoteleras tienen que ser mucho más ingeniosas en la construcción de sus complejos. Un claro ejemplo de ello es la particular tendencia de convertir antiguas y obsoletas construcciones en lujosos y modernos hoteles que tienen la característica de ser muy excéntricos. Solo para mencionar algunos podemos recordar al Ice Hotel de Québec (hecho totalmente de hielo) o al Quinta Zacatecas de México (construido en una antigua plaza de toros). Si estos ejemplos le parecen ya bastante innovadores, el Malmaison Hotel lo sorprenderá.
El detalle de este hospedaje ubicado en Oxford es que en realidad se trata de una antigua prisión convertida en hotel, incluso se han mantenido algunos de los barrotes originales en las puertas.
En total este hotel cuenta con 94 habitaciones, muchas de las cuales son antiguas cárceles remodeladas y decoradas finamente. La iluminación de las habitaciones es de intensidad regulable y además cuentan con amplias camas, televisión vía satélite, baño privado y una amplia selección de vinos a disposición del huésped. Incluso en esta antigua prisión existen lujosas “suites para el amor”, muy bien decoradas y que incluyen jacuzzi con suficiente espacio para dos personas. No hay punto de comparación con las visitas de pareja que se suelen dar en las prisiones comunes.
Definitivamente se trata de una prisión de la que nunca se va a querer escapar, incluso muchos huéspedes han declarado en tono jocoso que no les importaría cumplir cadena perpetua en el Malmaison.
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